008 Santos - XVI: Un paso al costado

-Vamos, Javier, no puede ser para tanto...- dijo Melina riendo un poco. Cuando llegaron aún despotricaba contra Florencia.
-Es que no lo entiendes, esta mujer hará de mi vida un calvario. Se nota que no ha madurado ni un poco.-
-Quizás aún está enamorada de tí y por eso te trata así. A veces las mujeres hacemos ese tipo de cosas. No puedo explicarte por qué, pero las hacemos.-
-Pues si tú que eres mujer no puedes explicarme por qué, imagina si yo siendo hombre podría entenderlo solo.-
-Javier, es la nueva forense, tendrás que acostumbrarte. Intentaré mediar si hace falta.- agregó Santos.
-Detective, usted es un hombre fuerte, pero no conoce a esta mujer. Al día siguiente de no haber ido a aquella cita, encontré un sapo muerto sobre mi pupitre en la escuela... cada día durante la última semana de clases de ese año. Nunca me dejó pedirle disculpas ni darle explicaciones, simplemente empezó a odiarme... oh, demonios... ¿qué tal si me hubiese casado con ella? ¿qué hubiese pasado si iba a la cita?- A Javier se le puso la piel de gallina de solo pensar en una vida junto a ella. Santos miró a Melina riéndose un poco por lo bajo y luego fue en busca de Florencia para presentarse y hablar de las autopsias.
Florencia Castells era una mujer muy capaz. En su infancia y adolescencia siempre había sido una chica 10 y se había graduado con honores en la escuela de medicina, llegando a ser forense en menos tiempo del que se requiere comúnmente. Pero su inteligencia emocional parecía nula en comparación, realmente era inentendible que guardara un rencor tan grande contra Javier por un hecho tan simple.
-Dime, Florencia, ¿cómo es que no eres la médica forense oficial con tan buen curriculum?- preguntó Santos.
-Justamente por eso. Windenburg me queda chico, modestia aparte, aquí jamás pasa nada. He estado trabajando en San Myshuno muchos años.-
-Es raro, nunca oí hablar de ti. Yo nací y estudié allí.- dijo Melina.
-Sin embargo yo sí he oído hablar de ustedes. Si lo piensas es bastante lógico, mi trabajo fuerte está entre cuatro paredes, casi nunca tengo contacto con el resto de la gente involucrada en los casos y cuando voy a hacer trabajo de campo sólo encuentro a los oficiales de guardia.-
-Tienes razón, trabajas en las sombras. Es injusto, la verdad, los forenses son una parte muy importante en las investigaciones.-
-Si, pues, no me importa en verdad. Soy más bien solitaria y un poco antisocial, soy feliz en la morgue, aunque suene tétrico.-
A Melina y Santos no les pareció justa la descripción de Javier sobre Florencia, la verdad es que les pareció simpática y auguraron un buen compañerismo en el trabajo.
-Bien, pues, vamos a lo nuestro si les parece bien. Florencia, ¿has visto los informes de las demás muertes para poder comparar? ¿Se trata del mismo asesino?.- dijo Santos.
-Las heridas son exactamente las mismas, pero he notado algo que no notó Ariel. Por cierto, ¿podría verlo más tarde? Será una visita personal, fuimos compañeros de estudios muchos años.-
-Claro que sí. Dime, ¿qué es lo que has notado?- preguntó Santos entusiasmado.
-Pues la inclinación de las heridas en cuestión de profundidad es nula. Esto quiere decir que el cuchillo fue empuñado con ambas manos y que ambas ejercieron la misma fuerza. Es muy probable que el asesino sea ambidiestro y también muy fuerte-
-¿Cómo es posible que notaras eso?- preguntó Melina.
-Pues, luego del drenaje y al congelarse el cuerpo, la herida es muy visible. Las 4 víctimas, incluida la anterior que me permití también revisar, han recibido el golpe del cuchillo exactamente en el centro del cuerpo traspasando el esternón. Es probable que el asesino se situara sobre la víctima, le diera un fuerte golpe en el pecho para quebrarlo y luego utilizara el cuchillo. El quiebre del esternón puede estar asociado con daños a otras estructuras y órganos del cuerpo, como las costillas, las vértebras, el corazón, los pulmones, los tejidos blandos o los vasos sanguíneos locales. Estas lesiones pueden ser muy graves y dolorosas, pero no causan la muerte inmediata. Nuestro asesino parece querer ver sufrir un momento a sus víctimas antes de acabar con ellas y quizás hasta sienta que les hace un favor matándolos después, acabando con su dolor. Las 4 víctimas presentaban el mismo cuadro.-
-Los informes de Ariel no fueron tan completos, sabíamos de la fractura y de la fuerza pero supusimos que se habría producido con el mismo cuchillo.- dijo Melina.
-Es también probable, pero en ese caso haría falta un cuchillo táctico de combate y los cortes no se corresponden. Estos asesinatos han sido cometidos por una cuchilla de cocina común, que podría quebrarse o desplazarse hacia los lados del esternón al dar el golpe. Ariel no debe haberlo notado, es muy capaz pero no tiene mi experiencia. De hecho, ya que estamos hablando de él, no sé si lo sabían pero Ariel no solo es zurdo, sino que en su brazo derecho tiene una vieja lesión en los tendones por un accidente mientras estudiábamos. Le es prácticamente imposible ejercer la misma fuerza con ambos brazos.-
-¿Crees en su inocencia?- preguntó Santos.
-Lo que creo es que no cualquiera puede quebrarle el esternón tan simétricamente a una persona de un golpe y no hay indicios de que el asesino usara algo más que sus manos para hacerlo.-

-Javier, comunícate con tu hermano. Necesito que vaya a la escuela secundaria e investigue algo sobre una de las víctimas. Me cuesta creer que una adolescente  haya hecho algo tan grave como para merecer la muerte si está dentro del patrón.- le ordenó Santos a Javier, que luego de un café se encontraba más tranquilo frente a la presencia de Florencia en la comisaría.
-De acuerdo, Detective. ¿Y qué quiere que haga yo después? ¿Puedo colaborar con algo más?-
-Pues sí, debemos alertar a la población y establecer un toque de queda. Ya no podemos seguir arriesgando vidas. Debemos vigilar las calles, esto se nos va de las manos. ¿Puedes redactar el informe y ocuparte de eso?-
-Oh, Detective, mañana hay una gran feria de comidas que es muy importante para la ciudad, es un festival anual a beneficio de los edificios comunitarios y viene mucha gente de las ciudades vecinas. ¿Cree que podamos esperar hasta el día siguiente para establecer el toque de queda? No sería bueno para Windenburg perder todo lo invertido en él.-
-Me cuesta creer que Windenburg sea capaz de organizar una fiesta...-
-Bueno, es que nació a partir del auge del turismo, de hecho se realizará en el muelle de la zona turística y mucha gente de los barrios viejos ni siquiera va, son los turistas y gente de otras ciudades quienes vienen a gastar y eso nos conviene.-
-Claro, ya me parecía que no podía ser sólo por diversión. Está bien, esperaremos, pero estaremos en las calles hasta entonces y por supuesto iremos al festival a vigilar.-
Daniel, una vez informado de la orden de Santos, debió interrumpir su descanso para presentarse ante la directora del colegio, la señora Estela Llorente de Millán. Se sintió raro volver a entrar al colegio donde había pasado tanto su infancia como su adolescencia y volvió a sentirse nervioso en la oficina del director como tantas otras veces que había estado ahí. Por suerte para él y desgracia de otros, su director había fallecido hacia dos años y la directora actual desconocía su prontuario.
-¿En qué puedo ayudarle, oficial Carrasco?-
-Verá, señora, debo notificarle de la muerte de una alumna de la institución si es que no está al tanto y requiero toda la información que pueda darme sobre ella. Se trata de Yeniffer Cabral.-
-¡Por Dios! No sabía nada al respecto. Tendré que hacer un día de duelo en el colegio. ¿Pero qué es lo que le sucedió?-
-Ha sido asesinada en su domicilio, junto con toda su familia.- respondió Daniel. Tener tacto no era una de sus cualidades.
-¡Dios mío! ¡Cómo es posible que sucedan estas cosas!-
-Pues, estamos detrás de un asesino serial desde hace un tiempo y aprovecho para notificarle que estableceremos un toque de queda en breve. Necesito que me de toda la información posible sobre Yeniffer para constatar que se encuentra dentro del patrón de las víctimas. No necesito sus virtudes sino sus malas costumbres si las tuviera.- le soltó Daniel sin vueltas. La verdad es que aún tenía sueño y no le tocaba estar ahí habiendo cubierto la guardia de la noche. Quería terminar cuanto antes para volver a la cama.
-Bueno, la verdad es que Yeniffer era una chica bastante problemática. Sus notas iban en picada, de por sí nunca fueron buenas, tenía problemas con varias alumnas y ha estado faltando a clases últimamente.-
-¿Qué tipo de problemas tenía con otras alumnas?-
-Verá, Jeniffer no era aceptada dentro del grupo "elite", como es costumbre entre adolescentes, pero tampoco lo deseaba. Parecía odiar a las demás chicas y no perdía oportunidad para insultarlas en los pasillos o incluso en medio de las clases. Eventualmente comenzamos a ver que llegaba a clases tarde acompañada de un grupo de hombres adultos. Cuando notificamos a su madre, ella simplemente respondió "dejen a mi hija en paz" así que no pudimos hacer mucho más.-
-¿Sabe qué opinión tenían sus compañeros sobre ella?-
-Le tenían miedo. Hay registro de peleas en los baños donde ella participó, incluso a llegado a lastimar gravemente a una de sus compañeras. Ha estado suspendida y fue amonestada varias veces, pero no podíamos expulsarla porque nuestro sistema educativo no lo permite. Últimamente había hecho buenas migas con algunos varones menores que ella pero nos llegó el chisme de que estaba vendiendo drogas dentro del colegio gracias a eso. Los más chicos alardean de sus "hazañas" e hicieron comentarios que no debían. Dos alumnos del último año estaban trabajando junto con los profesores para saber si era verdad o simplemente era un insulto más hacia ella.-
-Bien, volveré otro día para revisar su casillero junto con el Detective que lleva el caso. Por lo pronto intente no alarmar a los alumnos del instituto, al momento de establecer el toque de queda notificaremos debidamente a toda la comunidad.-
-De acuerdo oficial. Cuente conmigo si me necesita para algo más.-
Santos tomaba su café de la tarde entre papeles cuando oyó cerrarse con fuerza el buzón de correo. Lo primero que pensó fue en los impuestos, pero luego recordó el anónimo y corrió a corroborar. El mismo sobre a su nombre, nuevo mensaje: "Ya falta muy poco".
-Maldito seas...- murmuró entre dientes. No tenía otra opción más que despotricar contra él, no podía hacer nada más de lo que ya estaba haciendo. Al volver con lo que estaba, recordó que su posible asesino estaba entre rejas... ¿cómo era posible entonces que un nuevo anónimo llegara a sus manos? Había dos posibilidades: Ariel era inocente o no estaba trabajando solo. En todo caso igual deberían esperar.


Mientras tanto Melina cotejaba con Cintia la información recibida de Daniel con respecto a Yeniffer. Cintia les había comentado, a partir del caso de Rodrigo Arenales, que en Windenburg las drogas estaban haciendo lo suyo y quizás supiera algo más al respecto.
-Mira, es cierto que la mayoría de los casos que hemos tenido son de adolescentes, pero eso es bastante normal. Lo cierto es que nadie en esa familia era de fiar y de eso estoy segura. Se me eriza la piel cuando gente mala se me acerca.- dijo Cintia al teléfono y agregó -Escucha, Melina, mañana habrá un festival de comidas en el centro, ¿no quieres acompañarme?. Te hará bien salir un poco-
-De hecho sí iremos, Cintia, pero a trabajar. Igualmente, ten por seguro que algo probaré y charlaremos un poco.-
-Me alegra escucharlo. Nos vemos allí entonces.-

Del otro lado de Windenburg, completamente ajenos a lo que estaba sucediendo, los turistas se preparaban para la gran fiesta de sabores de todos los años. Quizás, quién sabe, hasta podrían ver desde el muelle al gran monstruo que vivía en sus aguas, ignorando completamente al monstruo que actualmente recorría sus calles.














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