008 Santos - VI: Nadia y Cintia.

-Él ya no me quiere! Entiende usted? Llevo dos horas esperándolo en la cafetería, él vendría para intentar arreglar nuestra relación. Estoy segura de que la otra lo convenció de elegirla!- gritó la mujer. Santos no estaba muy feliz de ser parte de algo tan poco importante en medio de su investigación, pero no podía dejarla en esas condiciones sola en las calles con un asesino dando vueltas.
-Señorita, quiere usted calmarse? No soy psicólogo, soy detective.- dijo Santos crudamente y luego suavizó -Sólo quiero que vuelva a su hogar, la ciudad se está volviendo peligrosa.-
Ella lo miró fijamente con sus ojos llenos de lágrimas y le dijo: -Sabe qué? No me importa si algo malo me pasa. Ya nada tiene sentido para mí.- y se alejó, con la mirada perdida.
Santos dudó. No era guardaespaldas y tenía trabajo que hacer, pero algo dentro suyo le decía que debía acompañarla. Buscó a Javier con la mirada y lo vio esperándolo en la puerta de la cafetería. Le hizo señas para que vuelva a la comisaría y fue tras la mujer.

-Dónde está Santos?- le preguntó Melina a Javier cuando llegó.
-No quisiera decir algo incorrecto, pero creo que se ha ido detrás de una pollera. Esa  mujer no parecía sospechosa y sin embargo él decidió seguirla.-
-Qué dices?!- exclamó Daniel conteniendo una sonrisa malévola.
-Daniel, te conozco, no hagas una historia de esto hasta saber qué está sucediendo realmente. Javier, tienes algo de información para archivar?- dijo Melina.
-No mucho. Sólo conocimos al ayudante de Ariel y parecía tener bastante confianza con el dueño de la cafetería. Santos dijo que tenía pensado hablar con él luego.-
-Perfecto. Entonces propongo que cada quien se retire a su casa. Mañana a primera hora ambos pueden ir al Hotel. Yo vendré aquí y veré qué hacer con Santos.-
Melina estaba autorizada a dar ordenes en ausencia de Santos y de hecho estaba también acostumbrada. No se le daba mal, era una mujer con mucho carácter.
Se quedó esperando a Santos por una hora y media más hasta que al fin llegó.
-Santos, qué sucedió?-
-Puedes creer que tuve que escuchar las penas de esa pobre mujer durante todo el camino hasta su casa? Ya has cenado?.-
-No, quise esperarte, aunque he estado preparando algo para adelantar un poco.-
-Perfecto, muero de hambre, fue una larga caminata. No sé cómo he sido capaz de volver sin agitarme.-

A la mañana siguiente Javier y Daniel fueron al Hotel como lo habían planeado.

El hotel de la zona turística de Windenburg era un lugar conservador y a la vez uno podría enterarse allí de todo lo acontecido en los alrededores gracias a sus mucamas. Algo así como un secreto a voces. Una amiga de Daniel era la recepcionista, nadie mejor que ella para registrar entrada y salida de cada sim de la ciudad y de fuera de ella.
-Seguramente Nadia sabe algo. Vamos allá y de paso puedes aprovechar para invitarla a salir de una vez por todas.- dijo Daniel.
-Qué dices? Si a mi no me interesa Nadia!-
-Vamos Javier! Crecimos juntos, eres mi hermano, no puedes ocultarme nada!-
Javier se ruborizó, pero aún no estaba listo para confesarle a Nadia sus sentimientos.
-Sabes qué otra cosa sé? Que crees que es mejor esperar, pero no te has dado cuenta que ya tenemos treinta años, Javier! Y Nadia es una chica preciosa que, vaya uno a saber por qué, aún no tiene novio. Pero cuánto crees que estará así? Espabila!-

-Se lo dices tú o se lo digo yo, pero de hoy no pasa. Después voy a tener que aguantarte llorando por los rincones cuando se case con otro.- increpó Daniel casi susurrando. Nadia llegaba para atenderlos.
-Los hermanos Carrasco! Qué los trae por aquí? Acaso estoy arrestada por ser tan bonita?-
-Siempre tan humilde, Nadia. Aunque debo reconocer que no mientes. Eres una de las mujeres más bonita de la ciudad.
-No exageres Daniel, que se pierde el encanto! Qué es lo que necesitan?-
-Mira cariño, están pasando cosas raras en Windenburg. Necesitamos que seas nuestros ojos y oídos por aquí y que nos cuentes si has visto algo sospechoso últimamente.- explicó Daniel.
-Para serte franca esto ha estado muy aburrido en los últimos meses. Pareciera como si la moda de venir hubiese pasado. Los dueños del hotel están pensando en venderlo o transformarlo en un complejo más accesible para la gente de la ciudad.-
-Lamento oír eso, espero que tu puesto no esté en juego.-
-Realmente no lo sé, pero no te preocupes por mí, estos años he estado ahorrando para independizarme y quizás ya esté lista para abrir mi estudio fotográfico.-
-Eso sí es una buena noticia! Verdad Javier?.-
-Claro... sí... Siempre te ha gustado mucho el tema de las fotos, verdad Nadia?- se animó a decir Javier, temiendo que Nadia pudiera oír su corazón galopante.
-Mucho! Ah, Javier, ya que estamos aquí me gustaría hacerte una pregunta...-
-Dime Nadia...-
-Es que esta semana es el festival de las especias y no quisiera ir sola. Te gustaría acompañarme?-


Mientras tanto, en la comisaría, Ariel llegaba con una amiga que trabajaba en el hospital.
-Melina, ella es Cintia, creo que tiene algo que contarnos respecto al caso Arenales.-
-Es un gusto, señorita. Verá, es que tenía un poco de miedo de contar esto, pero ahora que Rodrigo está muerto ya no tiene sentido que tema. Mariana es mi mejor amiga y nunca supe cómo ayudarla porque no me lo permitía.- comenzó a decir Cintia.
-Pase por favor, puedo ofrecerle un café?- preguntó Melina.
-Muchas gracias, debo irme en seguida, comienza mi turno. Otro día vendré con más tiempo si necesitan mi declaración, por ahora sólo he venido a confirmarles que Rodrigo golpeaba a mi amiga Mariana y maltrataba a sus hijos. Solía llegar muy borracho a casa y ella siempre se escudó detrás de eso para justificarlo. Tenía miedo de contarlo, pero de tanto curar sus heridas un día tuvo que admitirmelo. No sé si les servirá de algo saberlo, pero Rodrigo también tenía una deuda grande con su proveedor y culpaba a Mariana de gastar mucho dinero en comida para sus hijos.-
-Proveedor?- preguntó Melina.
-Drogas, señorita. Llevamos un buen tiempo contando con esa plaga en la ciudad.-
"Por qué no me sorprende que no haya registro alguno sobre eso en esta comisaría?" se preguntó Melina. Había tanto trabajo por hacer debido a la falta de archivos que a veces sentía la tentación de salir corriendo de ahí y arrojarse al mar al grito de "Libertad!"
-Gracias Cintia, te llamaremos para que puedas dejarnos tu declaración completa. Acabas de darnos información muy importante y me gustaría que nos mantengas al tanto de todo suceso extraño que veas en el hospital.-
-Claro que sí, señorita, puede contar conmigo.-

-Melina, ya has desayunado? Podría prepararte algo.- dijo Ariel luego de que Cintia se retirara.
-Sabes Ariel, puedes prepararme un avión para irme de vacaciones Selvadorada por tiempo indeterminado. Eso sería fantástico.-
-Bueno, si quieres lo intento, pero yo voy contigo!-




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