"Pensión Urquiza": 2 - Primer día de clases!

El primer día de escuela siempre es un día de emociones. Se puede sentir alegría, miedo, bronca o ilusión, pero siempre se siente algo, sobre todo si es un nuevo colegio.
El Instituto Veraparque lleva casi un siglo educando sims adolescentes en Willow Creek. Su equipo de basquet "Los Llamarada Bulls" lleva 13 años invicto en las competencias regionales, desde que el profesor Hector Morales se hizo cargo del equipo. El antiguo edificio cargado de gloria es testigo mudo de éxitos, fracasos, amores y tristezas y guarda en sus rincones más de un secreto. Y ahora también guardará las historias de nuestros protagonistas.
El primer día estuvo lleno de formalidades e incomodidades. Ramiro y Pablo pasaron por las pruebas de basquet para incorporarse al equipo, Noelia revisó cada rincón de la biblioteca y Diana, al ser un poco tímida, se limitó a responder las preguntas de los demás lo más monosilábica posible.
La directora del instituto es también quien dicta las clases, su nombre es Elisabet Ochoa. A pesar de su tranquilidad al hablar y su paciencia, a Elisabet parece molestarle algo en lo profundo. En el instituto dicen que la han visto llorar a escondidas, pero nadie se anima a preguntar.
Con Hector, el profesor de gimnasia, los chicos quedaron fascinados. Es un hombre fuerte y seguro que inspira confianza.
Ramiro y Pablo se incorporaron de inmediato al equipo de los "Llamarada Bulls" pero Noelia y Diana no están seguras de querer pertenecer al equipo de porristas y él no las presionó, simplemente les dio el tiempo que necesitaran para pensarlo. Es que la capitana del equipo de porristas les pareció un poco ¿popular? y ambas se sienten más cómodas entre las sombras. Era mejor esperar un poco y por suerte les habían dado la posibilidad de hacerlo. Al estar ella en el turno tarde, tendrían que buscar la manera de conocerla fuera del instituto. Su nombre es Gisela Alarcón.
Entre sus compañeros del turno mañana están Sebastian, Romina y David.
Romina puso sus ojos en Pablo a los 3 minutos de haber cruzado la puerta y él, ni lerdo ni perezoso, estuvo diciéndole cosas al oído durante todo el almuerzo.
Ese día no hubo mucho más. El timbre sonó y los chicos regresaron aliviados a la pensión. El instituto Veraparque parece ser un buen lugar, pero hay que llegar rápido a la pensión para cumplir con las tareas e intentar no perder tiempo, porque lo que ellos verdaderamente desean no está dentro de sus aulas...

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