"No eres feo, eres pobre", 19ª entrega: superación y entrega

En vista de que Javier probablemente visitara muy seguido la casa, Margarita sintió que ya era el momento de que Carolo lo conociera, así que los invitó a ambos a almorzar.
Carolo llegó al instante.
-Margarita, me alegro de que por fin hagamos esto. Me he cansado de imaginarme a Javier como un Adonis y a vos enamorada a sus pies. Ya no quiero sentir celos de fantasmas. Además, ¡no sabes lo feliz que estoy de saber que está saliendo con Milena!- dijo Carolo. Margarita intentó disimular su expresión pero le resultó difícil: Javier realmente era un Adonis, solo que ella no sentía nada por él. Pero sabía que era difícil explicarle eso a una persona celosa e insegura como Carolo, así que confió en que verlo con Milena le haga olvidar ese detalle.
Javier llegó pasado el mediodía, debió dejar en orden unos asuntos de papeles antes de salir y por alguna extraña razón llegó descalzo.
-Me gusta sentir el césped bajo mis pies, no soporto más vivir encerrado en ese departamento. Además pisé algo en la vereda...- dijo Javier. En los últimos años sus padres habían borrado la sonrisa de su cara con exigencias disfrazadas de "deseos por su propio bien", pero ahora felizmente habían comprendido que el significado de la independencia estaba ligado estrechamente a la felicidad y Javier podía volver a ser ese joven risueño y bromista de la adolescencia. Margarita soltó una carcajada tan grande que despertó a uno de los mellizos. Carolo también rió. Javier entraba a casa de Milena con el pie derecho.
-¡Deja, que yo voy! Esos cachorritos me tienen embelesado. Luego bajo a presentarme formalmente- y corrió por las escaleras en busca de Milena y los mellizos. Margarita miró a Carolo buscando una mirada de aprobación y Carolo mostró una sonrisa tranquilizadora, a pesar de haber constatado que Javier era realmente un Adonis.
Milena tuvo un brote de enamoramiento instantáneo al ver a Javier acunando a Alejandro. En el fondo no podía dejar de pensar en El Señor de las Fotos, pero sabía que con madurez todo era posible. Ella había tenido que comprender que él debía buscar su felicidad. El tendría que hacer lo mismo por ella.
Mientras tanto, Carolo y Margarita preparaban el almuerzo.
-Margarita, Milena tiene derecho a su privacidad. Más ahora que tiene una relación con Javier. De hecho me viene bien la ocasión para comentarte algo: los albañiles me dijeron que en dos días la casa va a estar lista. ¿Qué tal si lo vamos preparando todo para que te mudes?- dijo Carolo mientras las galletas para postre terminaban de hornearse. Margarita se puso muy feliz de escuchar esa noticia, aunque se preocupó un poco por dejar sola a Milena con los mellizos. Tendría que consultarlo con ella.
El almuerzo fue jovial e informativo, ya que Carolo se enteró de que ambas familias, la de Javier y la de Milena, eran entendidas en los negocios y adineradas. Jamás lo hubiese imaginado de Milena, siempre la vio tan sencilla y abierta de mente. Se sintió un poco tonto y avergonzado al haberla juzgado por su apariencia y su forma de pensar, no creyó jamás que una mujer adinerada tuviera la inteligencia que ella tenía.
 Margarita subió un momento a atender a Mike y Carolo aprovechó para hablar a solas con Milena y Javier. Les comentó al pasar que su casa estaba casi lista, como para ir preparando el terreno para cuando Margarita hablara con ella. Luego se armó de coraje y directamente le dijo a Javier todo lo que había pasado por su cabeza mientras Margarita estaba con él. Javier lo notó angustiado y lo comprendió, pero también le recordó por qué ella había tenido que hacerlo. -Nuestras acciones siempre traen una consecuencia, por eso es importante analizar la situación antes de tomar decisiones- dijo Milena -Carolo, hay que pensar con la cabeza y con el corazón en equilibrio, porque ninguno de los dos tiene toda la razón-
Carolo realmente admiraba la fortaleza de Milena, era tan parecida a Margarita en su forma de pensar que bien podría haberse enamorado de ella si la hubiese conocido antes.
Cuando Margarita regresó, Javier le propuso a Carolo visitar algún bar de la zona para poder hablar de hombre a hombre. Margarita tuvo un leve infarto en ese momento, pero al ver que Carolo aceptaba con gusto intentó convencerse de que todo estaría bien.
Mientras Javier y Carolo visitaban el club del barrio para tomar algo fresco y quizás jugar un futbolin, Margarita le comentó a Milena sobre la posibilidad de irse a vivir a la casa de Carolo. No quería dejarla sola, pero también sentía que era lo correcto. Por suerte para ella Milena opinaba lo mismo. Se abrazaron fuerte y decidieron ver una película hasta que Carolo y Javier regresaran, pero Mike y Lucia no estuvieron de acuerdo y comenzaron a llorar en ese mismo instante.

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